Nuestra Historia

institucional

El Instituto Superior de Formación Docente “Fray Francisco de Paula Castañeda”, fue creado por la Junta Arquidiocesana de Educación Católica en 1988 con dos finalidades principales: Formar maestros para la escuela primaria y organizar sistemáticamente la capacitación de los docentes en ejercicio. En ambas actividades se tenderá a la formación integral de orientación católica, posibilitando la realización de la síntesis entre la Cultura y la Fe, que es el núcleo que identifica a la educación católica.

El Instituto nació bajo la protección y amparo de Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia y con el nombre de “Francisco de Paula Castañeda” aquel animoso Franciscano con una vida llena de las más nobles inquietudes, un espíritu inflamado de ardor evangélico y patriotismo.

Con sus acciones Castañeda nos muestra el camino del evangelizador esperanzado. De una esperanza que no reside en las pobres fuerzas humanas, sino en la vitalidad inagotable de la “Buena Nueva”.

De acuerdo a su mandato fundacional, el Instituto lleva a cabo una propuesta educativa integral, que promueve la totalidad de las dimensiones constitutivas de la persona y de la cultura.

Busca de un modo permanente, el diálogo y la cooperación interdisciplinarios, a fin de promover una comprensión de la totalidad de la realidad y su sentido.

Este mandato, desde su creación y hasta el presente, se sostiene desde la Formación de Grado y la Capacitación. Es decir, se expresa formando y perfeccionando docentes.  Formación de Grado, que en la actualidad, se conforma de seis profesorados: Profesorado de Educación Primaria y los Profesorados en Educación Secundaria en Biología, Ciencias Sagradas, Filosofía, Historia y Lengua y Literatura.

Las problemáticas que de una manera preferencial se abordan interdisciplinariamente, son las que corresponden a los interrogantes más profundos del hombre, por su especial relevancia en la tarea educativa.

El estilo de conducción del Instituto se sintetiza en una concepción de la autoridad como servicio a la unidad del conjunto, explícitamente propositiva de las finalidades del proyecto educativo, y animadora del camino cotidiano hacia esas metas; y una articulación participativa de todos los miembros de la comunidad educativa, que se concreta en el compromiso asumido en la totalidad de los aspectos de la vida institucional, según el grado de preparación, madurez, cargo, función y competencia específica de cada uno.

Este estilo de conducción asume la tarea de un “Equipo de Conducción”, que integrado por Director, Regente y Coordinadores de Carreras, trabajan permanentemente para constituirse como Cuerpo, que a imagen de nuestro cuerpo biológico, constituya un todo armónico e integrado en el cual, desde las diferencias, se alcanza el funcionamiento enriquecido de la totalidad.

En las relaciones interpersonales y el clima comunitario, se busca “dar respuesta a las necesidades del ser humano: seguridad, afecto, reconocimiento, posibilidad de crecimiento y realización, pero sobre todo debe dar orientación y sentido de la vida, que son las razones específicas del encuentro educativo”.

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